En el Día Nacional del Maíz, la secretaria de Semarnat, Alicia Bárcena, enfatizó que México representa la cuna de este grano esencial, donde se domesticó hace nueve mil años a partir del teosinte silvestre. Bárcena destacó el rol pivotal de los campesinos en ese proceso transformador, que evolucionó variedades primitivas hacia formas cultivadas. Esta herencia subraya la conexión profunda entre el pueblo mexicano y su legado agrícola.
Bárcena precisó que el teosinte, como ancestro silvestre del maíz, marcó el inicio de una evolución impresionante a lo largo de la historia, con evidencias en regiones como el valle de Tehuacán. Los campesinos indígenas guiaron esa domesticación mediante selección paciente, lo que amplió la diversificación de especies adaptadas al consumo humano. Ese esfuerzo colectivo forjó bases sólidas para la agricultura mesoamericana.
México emerge como uno de los centros globales de origen agrícola, con más de 200 especies domesticadas en manos campesinas, tales como la calabaza, el frijol y el chile. Bárcena incluyó en su recuento al amaranto, la vainilla, los nopales y los tomates verdes, todos frutos de un proceso antiguo que diversificó la dieta y la cultura. Esa riqueza botánica refuerza el orgullo nacional por contribuciones ancestrales al mundo.

