Cerca de la mitad de las mujeres indígenas en América Latina y el Caribe vive en áreas urbanas, donde se insertan principalmente en el comercio informal, el trabajo doméstico y el autoempleo, con acceso limitado a protección social, según un informe de ONU Mujeres. Solo el 29 por ciento de ellas accede a un empleo asalariado, y sus ingresos representan apenas el 26 por ciento de los de las mujeres no indígenas, lo que evidencia una desigualdad interseccional marcada por género, etnicidad y clase. La Asamblea Nacional Política de Mujeres Indígenas (ANPMI) advirtió que sin su participación no habrá justicia ni democracia verdadera en México, exigiendo un papel central en la toma de decisiones.
El Compromiso de Tlatelolco, adoptado en la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer en la Ciudad de México del 12 al 15 de agosto de 2025, subrayó que enfrentar la crisis climática requiere reconocer a las mujeres indígenas como guardianas de la biodiversidad y protagonistas en la construcción de una sociedad del cuidado. Las violencias estructurales, como el matrimonio infantil y las uniones tempranas, persisten como obstáculos significativos, según representantes de pueblos indígenas. En México, solo el 19 por ciento de las 20.3 millones de mujeres que se identifican como indígenas habla una lengua materna, lo que refleja la pérdida lingüística y cultural agravada por la falta de herramientas educativas y laborales adaptadas.
La Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (Enadid) 2023 reveló que las mujeres indígenas, principalmente entre 30 y 59 años, enfrentan mayores carencias sociales, con un promedio de 6.1 grados escolares frente a 10.5 de las no indígenas. ONU Mujeres llamó a implementar acuerdos internacionales, como la Recomendación General 39 de la CEDAW, para garantizar la participación efectiva de estas mujeres en espacios de decisión. En México, iniciativas como el programa “Mujeres del Maíz” de la Secretaría de Pueblos Indígenas y Afromexicano (Sepia) buscan promover su bienestar, aunque las barreras estructurales persisten.

