El Cártel de Sinaloa implementa nuevas estrategias para mantener el flujo de fentanilo hacia Estados Unidos, utilizando cargas más pequeñas, métodos innovadores de ocultación y una red de sobornos en la frontera, según un reportaje de The New York Times publicado el 10 de agosto de 2025. Las periodistas Paulina Villegas y Maria Abi-Habib detallan que el cártel, enfrentado a una ofensiva de México y Estados Unidos, esconde la droga en compartimentos secretos de vehículos comunes, como Honda o Toyota, y emplea líquidos para evadir perros rastreadores y rayos X. Estas tácticas responden a la presión de ambos gobiernos, que incluye el despliegue de soldados mexicanos y la declaración de los cárteles como organizaciones terroristas por parte del presidente Donald Trump.
La organización criminal adapta sus operaciones ante la creciente vigilancia, según testimonios recopilados por el NYT. Un mecánico de Culiacán, con más de 20 años trabajando para el cártel, describió cómo varía los métodos de ocultación, utilizando compartimentos en tanques de gasolina, motores o carrocerías. Además, una red de “halcones” monitorea rutas para evitar controles, mientras los sobornos a funcionarios fronterizos estadounidenses y mexicanos facilitan el paso de la droga. Un conductor entrevistado reveló que un agente fronterizo estadounidense recibió decenas de miles de dólares por permitir el cruce de un vehículo, práctica que coincide con investigaciones recientes sobre corrupción en la frontera.
A pesar de las luchas internas entre facciones del cártel, como “La Chapiza” y “La Mayiza”, y la captura de Ismael “El Mayo” Zambada el 25 de julio de 2024, el Cártel de Sinaloa mantiene su dominio en la región fronteriza al sur de Arizona, según un informe de la DEA. Los decomisos de fentanilo en Estados Unidos aumentaron un 25% en los primeros 200 días de la administración Trump, con 1,500 kilogramos confiscados, equivalentes a dosis letales para 113.8 millones de personas. Sin embargo, la persistencia del cártel evidencia la dificultad de desmantelar una red criminal profundamente arraigada, que continúa satisfaciendo la demanda de fentanilo en Estados Unidos a pesar de los riesgos.
