Por: Aylin Paredes
Con el objetivo de combatir la contaminación marina que afecta gravemente a los arrecifes de coral, investigadores de la Universidad de Oxford diseñaron un sistema que emplea inteligencia artificial (IA) para localizar restos de barcos hundidos en los océanos. Este tipo de chatarra metálica, dispersa en el fondo marino, representa un serio riesgo para el equilibrio ecológico, ya que libera sustancias químicas nocivas con el paso del tiempo. De acuerdo con la UNESCO, actualmente solo se conoce la ubicación del 10 por ciento de los cerca de tres millones de embarcaciones naufragadas en aguas del planeta.
Para atender este problema, los especialistas desarrollaron una red neuronal capaz de analizar imágenes satelitales de alta resolución —proporcionadas por Google Earth— y así identificar con precisión los puntos de mayor concentración de metales. Este avance permite que las labores de búsqueda y recuperación, realizadas por buzos especializados, sean más efectivas y menos riesgosas. Las pruebas iniciales del sistema se realizaron en arrecifes cercanos a ocho islas y atolones del Pacífico e Índico: Kanton, Nikumaroro, Kingmans, Rose, Kenn, Saint Brandon’s, Kwajalein y Caroline.
Este tipo de iniciativas adquiere especial relevancia ante el contexto global de deterioro marino. En 2024, la Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos declaró el cuarto evento mundial de blanqueo de coral, el segundo en esta década, lo que refleja una aceleración del daño a estos ecosistemas. Además de Oxford, el Instituto Federal de Tecnología de Lausana (EPFL), en Suiza, también desarrolló una herramienta de IA para el mapeo en 3D de arrecifes a partir de imágenes satelitales, facilitando la identificación de zonas afectadas por desechos.
Estos desarrollos tecnológicos no solo representan un avance en la protección ambiental, sino también una esperanza frente al creciente deterioro de los océanos, que requiere respuestas urgentes y coordinadas.
