Por: Aylin Paredes
En los Valles Centrales de Oaxaca, el sitio arqueológico de Mitla, conocido como Lyobaa o “lugar de descanso” en zapoteco, continúa desvelando los misterios de la cosmovisión zapoteca. Recientes investigaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), apoyadas por tecnologías no invasivas como radar de penetración terrestre y tomografía sísmica, han confirmado la existencia de un complejo sistema de túneles y cámaras funerarias bajo la iglesia de San Pablo, construida en el siglo XVI sobre un antiguo palacio zapoteco. Estas estructuras, descritas en crónicas coloniales como un laberinto subterráneo, refuerzan la relevancia de Mitla como un portal simbólico entre el mundo de los vivos y los muertos.
Las catacumbas de Mitla, que incluyen tumbas cruciformes decoradas con mosaicos y grecas geométricas, reflejan la importancia de los rituales mortuorios en la cultura zapoteca. Estas estructuras, destinadas a la élite política y religiosa, albergaban objetos de alto valor como conchas y cerámicas finas, mientras que otras tumbas más modestas, ubicadas en barrios habitacionales, sugieren la diversidad social de la antigua ciudad. La tumba de Yaadzie, con restos de 32 individuos, destaca por su simbolismo, evidenciando prácticas funerarias que vinculaban a la comunidad con sus ancestros. Además, la coexistencia de estilos arquitectónicos en las tumbas señala una transición de poder tras el declive de Monte Albán.
A pesar de los avances, las restricciones legales y religiosas han limitado el acceso directo a las cavidades subterráneas, selladas desde mediados del siglo XX.
Sin embargo, el proyecto liderado por el INAH y organizaciones como ARX sigue empleando tecnologías de punta para mapear el subsuelo sin alterar su superficie. Estos esfuerzos buscan profundizar en el entendimiento de Mitla como un santuario de poder ancestral, donde las cuevas eran vistas como puertas al plano sobrenatural. Los hallazgos reavivan el diálogo entre historia y leyenda, consolidando a Mitla como un testimonio vivo de la espiritualidad mesoamericana.

