Por Óscar García
En el corazón de Oaxaca de Juárez, enmarcada en el misticismo de las tradiciones de julio, la devoción católica se hizo presente este jueves con la celebración a la Virgen del Carmen Alto, una de las advocaciones marianas más queridas por la comunidad oaxaqueña.
Desde las seis de la mañana, el templo del Carmen Alto se llenó de cantos, flores y plegarias, con las tradicionales mañanitas que anunciaron el día grande de esta festividad. La fe, arraigada en generaciones, se expresó también con misas a lo largo de la mañana, destacando la de mediodía presidida por el Arzobispo de la Arquidiócesis de Antequera Oaxaca.
El prelado destacó en su homilía que esta celebración “es un signo vivo de la profunda devoción del pueblo oaxaqueño, que no solo honra a su patrona con fervor, sino que también fortalece los lazos familiares y comunitarios en tiempos de fiesta”.
Las actividades en honor a la Virgen del Carmen comenzaron desde el pasado lunes 7 de julio, con rosarios, novenarios y misas organizadas por diversas parroquias de la ciudad. La jornada culminó con altares adornados, presencia de danzantes, y el aroma a incienso mezclado con las notas de música tradicional.
Así, entre la espiritualidad y el colorido cultural que distingue a Oaxaca en este mes, la festividad de la Virgen del Carmen Alto se vuelve un símbolo de identidad, donde la fe católica convive con el espíritu festivo de la Guelaguetza, recordando que julio en Oaxaca no solo es música y danza, sino también recogimiento, gratitud y celebración del alma.

