Por: Aylin Paredes
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que México no aceptará ser un país tercero para recibir migrantes deportados de Estados Unidos, tras el fallo de la Corte Suprema estadounidense que autoriza enviar a personas migrantes a naciones distintas a su país de origen.
Durante su conferencia matutina del 24 de junio, la mandataria enfatizó que México no ha firmado acuerdos que lo comprometan a esta función y señaló que Estados Unidos ya cuenta con convenios directos con otros países para repatriaciones, lo que elimina la necesidad de usar a México como intermediario.
Desde la toma de posesión de Donald Trump el 20 de enero de 2025, México ha recibido a 65 mil 475 personas deportadas, de las cuales 59 mil 747 son mexicanas y 5 mil 728 extranjeras, según datos oficiales.
Sheinbaum explicó que, por razones humanitarias, los migrantes no mexicanos son acogidos temporalmente y, si desean regresar a sus países de origen, se les apoya con el traslado. En caso contrario, se buscan alternativas para su integración. La presidenta destacó que la política migratoria mexicana se basa en principios humanitarios, sin ceder a presiones externas.
La postura de México refleja su compromiso con la soberanía y los derechos humanos, mientras enfrenta el desafío de las deportaciones masivas impulsadas por la administración Trump. Sheinbaum subrayó que el país continuará defendiendo a sus connacionales en Estados Unidos mediante una red consular fortalecida y programas como “México te abraza”, que garantizan apoyo integral a los repatriados.
