La construcción del Museo Nacional Olmeca en el parque museo La Venta, en Villahermosa, ha desatado protestas ciudadanas y preocupación por el destino del acervo arqueológico y natural que resguarda este espacio desde 1958.
El proyecto, anunciado por el gobierno estatal tras una reunión el 2 de junio entre el director del INAH, Diego Prieto, y el gobernador Javier May, carece de información pública clara sobre su ubicación exacta y el manejo de las piezas olmecas, lo que ha generado incertidumbre entre la población. Activistas y ciudadanos temen que la obra afecte el legado del poeta tabasqueño Carlos Pellicer, quien diseñó el museo al aire libre, único en Latinoamérica, para exhibir cabezas colosales, monolitos, estelas y altares de la cultura olmeca, junto con flora y fauna regional.
La falta de transparencia ha motivado dos marchas y la recolección de firmas en defensa del parque museo. Landy Aguilar, activista opositora al proyecto, subraya que el Museo La Venta es patrimonio cultural y critica la propuesta de reemplazar las piezas originales con réplicas de fibra de vidrio, como anunció Carlos Arturo Giordano, delegado del INAH en Tabasco.
Según el funcionario, las piezas de piedra basáltica sufren deterioro por estar a la intemperie, y el nuevo museo buscaría resguardarlas en un espacio cerrado, siguiendo recomendaciones de especialistas y ejemplos como el Museo de Arqueología de Xalapa. Sin embargo, Aguilar insiste en que el proyecto no debe construirse sobre el parque actual, proponiendo alternativas como el CICOM o la localidad de La Venta.
Por su parte, el gobernador May defiende la iniciativa, argumentando que responde a recomendaciones de la UNESCO para proteger el patrimonio olmeca y niega que implique la tala de árboles. Asegura que se realizará una consulta pública una vez que se tenga el proyecto ejecutivo, a cargo del despacho de arquitectos Ten, y califica las críticas como infundadas. Mientras, la ciudadanía exige claridad y respeto al legado de Pellicer, cuya obra, según Aguilar, “tocó el corazón de los tabasqueños”, quienes ven en el parque un espacio de identidad y convivencia familiar.
