Cuatro de cada diez niñas y adolescentes en México evitan asistir a clases durante su periodo menstrual debido a la falta de acceso a productos de higiene, agua potable, jabón y baños adecuados, según datos de Unicef. Esta situación, conocida como pobreza menstrual, constituye una barrera estructural que limita el derecho a la educación. Para enfrentar este problema, las organizaciones Mexicanos Primero, Fundación Femmex y Promotora Social México presentaron el “Manual de Acción para Docentes y Personal Directivo” en el foro “Menstruar en la Escuela”, realizado en la Ciudad de México. La guía busca promover la educación menstrual, el acceso a insumos y la mejora de la infraestructura sanitaria en los planteles educativos.
El manual propone tres ejes principales: educación menstrual para eliminar tabúes, acceso gratuito a productos como toallas sanitarias y tampones, y la mejora de instalaciones sanitarias con agua, jabón, papel higiénico y privacidad. De acuerdo con Unicef, el 30 por ciento de las estudiantes recurre a papel higiénico por falta de insumos adecuados, mientras que el 73 por ciento no cuenta con jabón en los baños escolares. Además, más de 56 mil escuelas en México carecen de agua potable y 6 mil no tienen baños, según la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu). Estas carencias provocan que una de cada cinco adolescentes falte a clases al menos una vez durante su periodo, lo que impacta su rendimiento académico y perpetúa la desigualdad de género.
Jeny Farías, directora de proyectos de Mexicanos Primero, destacó que la pobreza menstrual genera desventajas significativas en el aprendizaje y la permanencia escolar. Por su parte, Eufrosina Cruz, activista indígena zapoteca, señaló que la situación es más grave en comunidades indígenas, donde muchas niñas no hablan español y desconocen el uso de productos menstruales, recurriendo a trapos y enfrentando la falta de baños dignos. Lorena Villavicencio, secretaria ejecutiva del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna), subrayó la necesidad de una política pública permanente que garantice el acceso a insumos menstruales.
A pesar de avances legislativos en 17 estados, como Sonora y Puebla, que han reformado sus leyes educativas para abordar la menstruación digna, solo estos dos contemplan los tres componentes esenciales: educación, insumos y condiciones sanitarias. Mexicanos Primero propuso cinco acciones prioritarias: reformas legislativas integrales, inclusión del tema en programas sectoriales, asignación de presupuesto específico, formación docente y coordinación interinstitucional. Cristina Mendoza, de Fundación Femmex, reconoció que, aunque existen progresos, aún persisten retos significativos para consolidar la menstruación digna en las escuelas mexicanas.
Investigaciones adicionales confirman la magnitud del problema. Un estudio de Unicef de 2022 reveló que el 43 por ciento de las niñas y adolescentes prefiere quedarse en casa durante su periodo debido a la falta de infraestructura adecuada. Asimismo, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) indica que el 44 por ciento de las mujeres en México vive en situación de pobreza, lo que agrava el acceso a productos menstruales. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha señalado que la gestión inadecuada de la menstruación afecta los derechos humanos, incluyendo la educación y la salud. En respuesta, organizaciones civiles y legisladores han impulsado iniciativas como la eliminación del IVA a productos menstruales, aunque estas propuestas aún enfrentan resistencia en el Congreso.

