Una nueva polémica rodea al presidente municipal de Miahuatlán, César Figueroa Jiménez, luego de que inaugurara un supuesto “arco de seguridad” con una inversión reportada de 10 millones de pesos, a pesar de que la estructura presenta evidentes carencias materiales y operativas.
El acto contó con presencia de funcionarios estatales y municipales y causó indignación entre la ciudadanía al revelar que la obra está compuesta únicamente por tres láminas metálicas, doce tubos y cuatro cámaras de videovigilancia de baja resolución.
Lejos de generar confianza, la construcción fue catalogada como una simulación y un insulto a la inteligencia de los habitantes del municipio.
La molestia se intensificó al conocerse que la empresa encargada de la ejecución está presuntamente vinculada al círculo cercano del propio edil, lo que ha encendido alertas por un posible conflicto de interés y desvío de recursos públicos.
Testigos del evento aseguran que incluso el gobernador del estado, presente en el acto inaugural, no pudo contener la risa al observar la precariedad del arco, cuyo valor real —según ingenieros consultados— no superaría los 35 mil pesos.
Organizaciones civiles y ciudadanos han comenzado a referirse al proyecto como el “arco de la vergüenza”, convirtiéndolo en un símbolo de la falta de transparencia, opacidad en el ejercicio del presupuesto y presunta corrupción que, denuncian, ha caracterizado la administración de Figueroa Jiménez.
No es la primera vez que el munícipe es señalado por actos irregulares: a lo largo de su gestión ha sido acusado de abuso de autoridad, represión y agresiones contra estudiantes y comerciantes, casos que han sido documentados por diversos medios locales.
Los habitantes aseguran estar hartos de promesas incumplidas, obras de papel y gobiernos que lucran con la esperanza de un municipio mejor.
