En muchas casas mexicanas, un frasco con monedas olvidadas puede esconder piezas que ya no sirven como medio de pago, pero que aún tienen valor. El Banco de México (Banxico) señala que las monedas de las familias AA y A, emitidas antes de 1993, están desmonetizadas, es decir, ya no son válidas para compras. Estas incluyen denominaciones desde 5 centavos hasta 5,000 pesos, cuyo valor actual se calcula dividiendo su monto original entre mil. Por ejemplo, una moneda de 1,000 pesos de la familia A equivale hoy a un peso.
Por otro lado, algunas monedas de las familias B y C, circuladas entre 1993 y los 2000, están en proceso de retiro. Aunque aún tienen poder liberatorio y pueden usarse en transacciones, los bancos las retiran de circulación al recibirlas. Esta medida, según Banxico, busca regular la moneda en el país. Las instituciones bancarias, encargadas de separar estas piezas, las depositan en el Banco de México para que no vuelvan al público.
Cambiar estas monedas es un proceso accesible. En la mayoría de las sucursales bancarias del país, tanto clientes como no clientes pueden canjearlas sin costo. Los no clientes tienen un límite de 3,000 pesos o 500 piezas por denominación, mientras que los clientes no enfrentan restricciones. El servicio está disponible en días hábiles y horarios de atención bancaria. Para facilitar el proceso, Banxico ofrece la app UbiCanjeMx, que ayuda a localizar sucursales cercanas con este servicio.
Es importante destacar que, aunque algunas monedas han perdido su valor comercial, podrían tener un valor histórico o coleccionable. Banxico recomienda consultar su guía oficial para evaluar si vale la pena conservarlas. Este proceso de canje no solo permite recuperar el valor de las monedas, sino que contribuye a la actualización del circulante en México.
