La Asociación Nacional de Fabricantes de Pinturas y Tintas (Anafapyt) demandó mayor supervisión en las aduanas mexicanas para frenar el ingreso de pinturas con altos niveles de plomo, principalmente provenientes de China. Flor de María González Mariblanca, directora general de la asociación, señaló que estas importaciones, que han crecido 3.8 veces respecto a los niveles prepandemia, incumplen normas oficiales mexicanas y representan un riesgo para la salud pública, además de amenazar a la industria nacional. La experta destacó que el plomo, un metal pesado tóxico, está estrictamente regulado en mercados como Estados Unidos y Canadá, lo que podría generar tensiones comerciales si México no controla su entrada.
Anafapyt propuso colaborar con el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) para capacitar a personal aduanero en la detección de estas pinturas. González Mariblanca reveló que ya enviaron solicitudes al Ejército, encargado de algunas aduanas, para ofrecer cursos especializados que permitan identificar cargamentos con plomo de manera más eficiente. Andrea Genoveva Solano Rendón, titular de la Unidad de Normatividad, Competitividad y Competencia de la Secretaría de Economía, mantiene diálogos con el sector para revisar aranceles y establecer medidas que protejan tanto a los consumidores como a los fabricantes locales.
Estudios recientes respaldan la preocupación de la industria. Un análisis de la organización Lead Exposure Elimination Project (LEEP) encontró que 35 por ciento de las pinturas para hogar en la Ciudad de México superan los límites de plomo permitidos, establecidos en 600 partes por millón (ppm) por la norma mexicana NOM-004-SSA1-2013. En contraste, países como Estados Unidos fijan un máximo de 90 ppm. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que la exposición al plomo, especialmente en niños, puede causar daños neurológicos irreversibles, problemas de aprendizaje y, en casos graves, la muerte. En México, se estima que 22 por ciento de los menores de uno a cuatro años presentan niveles de intoxicación por este metal, según un informe de Casa Cem.
La problemática no es nueva. Desde 2018, estudios de Casa Cem e IPEN detectaron pinturas en el mercado mexicano con concentraciones de plomo de hasta 200 mil ppm, evidenciando una vigilancia insuficiente. A pesar de esfuerzos legislativos, como la iniciativa de la diputada Marcela Guerra en 2022 para prohibir el plomo en pinturas de uso doméstico, la regulación actual sigue sin aplicarse de manera efectiva. La industria mexicana, que genera miles de empleos y compite en un mercado global, enfrenta pérdidas económicas por la entrada de productos baratos que no cumplen con estándares de seguridad.
Anafapyt insiste en que un convenio formal con las autoridades aduaneras podría marcar la diferencia. Mientras tanto, el diálogo con la Secretaría de Economía continúa, con la esperanza de establecer políticas que equilibren la competitividad industrial y la protección de la salud pública.
