La salud global enfrenta un panorama crítico tras las recientes políticas impulsadas por el gobierno de Donald Trump en Estados Unidos. En el marco del Día Mundial de la Salud, que esta semana recuerda la fundación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1948, la agencia ha alertado sobre las graves consecuencias que la retirada estadounidense de esta institución y los recortes en ayuda humanitaria podrían tener a nivel mundial. La decisión de Washington, uno de los primeros pasos de la nueva administración, no solo priva a la OMS de su mayor financista, sino que también afecta programas clave de asistencia sanitaria en múltiples países.
La congelación de fondos a través de organismos como USAID ya genera impactos visibles. Según Tedros Adhanom Ghebreyesus, iven a significant disruption in countries, organizations, and UN agencies, including the OMS,» reconoció recientemente el director general de la agencia. La OMS estima que los recortes podrían disparar los casos de malaria en 15 millones anuales, con 107 mil muertes adicionales, y triplicar las muertes por VIH/sida, con tres millones más, retrocediendo décadas de avances. Asimismo, enfermedades como tuberculosis, sarampión y polio, junto con la mortalidad materna, enfrentan riesgos similares. Estados Unidos, que aportó mil 284 millones de dólares en 2022-2023 (18 por ciento del presupuesto de la OMS), deja un vacío financiero difícil de llenar, superando a Alemania y la Unión Europea, segundo y tercer contribuyentes.
A esto se suma la preocupación por la gripe aviar (H5N1), con 66 de los 81 casos globales registrados en 2024 en Estados Unidos, la cifra más alta desde 2015. Este virus, con potencial pandémico si muta, agrava la tensión entre Washington y la OMS, iniciada en el primer mandato de Trump por desacuerdos durante el Covid-19. Aunque la salida oficial de EE.UU. podría demorar meses, el deterioro de esta relación llega en un momento delicado, amenazando la capacidad global para responder a futuras crisis sanitarias.

