Usuarios en redes sociales han evidenciado nuevamente el mal estado y las condiciones de riesgo que presenta la carretera federal Ventanilla–Barranca Larga, administrada por Caminos y Puentes Federales de Ingresos y Servicios Conexos (CAPUFE). Esta vía, que conecta a la región de la Costa con los Valles Centrales de Oaxaca, fue concebida como un proyecto estratégico para reducir tiempos de traslado y fortalecer la movilidad entre ambas zonas.
De acuerdo con los reportes ciudadanos, durante el recorrido se pueden observar taludes inestables, deslaves recientes, drenaje pluvial pendiente de concluir, tramos con pavimento irregular o inconcluso, así como maquinaria y material de obra aparentemente abandonados. A estas observaciones se suma la falta de iluminación en varios tramos y en los tres túneles del recorrido, cuyos sistemas de luz permanecen apagados, situación que incrementa el riesgo durante la noche.
Los automovilistas también han señalado la ausencia de señalización preventiva y advertencias sobre los derrumbes o irregularidades del camino. Usuarios que han compartido videos en redes sociales afirman que circular por la zona se vuelve más peligroso ante la carencia de avisos que alerten sobre los puntos críticos, especialmente en horarios de poca visibilidad.
En esta autopista operan dos casetas de peaje, donde las tarifas vigentes varían según el tipo de vehículo: motocicletas pagan 118 pesos; automóviles, 236 pesos; autobuses y camiones ligeros, 472 pesos; mientras que las unidades pesadas con cinco o más ejes pagan entre 708 y 944 pesos por caseta. Los usuarios aseguran que es un gasto doble al considerar ambas casetas del tramo.
Respecto al peaje, algunos conductores señalan que el recurso debería contribuir a mantener la infraestructura en óptimas condiciones; sin embargo, consideran que las fallas visibles contrastan con ese propósito. Turistas consultados explicaron que “el costo elevado del peaje no corresponde al estado actual de la carretera”.
Otro punto que ha generado comentarios son las rutas alternas abiertas por pobladores cercanos a las casetas, quienes permiten el paso por caminos de terracería a cambio de cuotas aproximadas de hasta 150 pesos por vehículo, según los testimonios de automovilistas que buscan evitar el peaje federal.
En redes sociales circulan diversas versiones sobre el estado en que se encuentra la obra; entre ellas, que las constructoras habrían recibido plazos para concluir trabajos pendientes, así como la posibilidad de que existan recursos por aplicar. No obstante, ninguna de estas versiones ha sido confirmada oficialmente.
Hasta el momento, ni CAPUFE ni la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) han emitido un comunicado respecto a las condiciones observadas por los usuarios.
Frecuentes viajeros de la zona advierten que, ante la falta de elementos de vigilancia, aumentan tanto los riesgos viales como la sensación de vulnerabilidad en esta carretera federal, donde se registran rebasamientos y maniobras peligrosas. Aseguran que la presencia de la Guardia Nacional (GN) División Caminos es mínima y que esto complica la atención rápida en caso de incidentes.
Los reportes ciudadanos también destacan accidentes recientes, entre ellos el ocurrido el pasado lunes 17 de noviembre en el kilómetro 71, a la altura del Puente Comitlán, donde un autobús de transporte de primera clase y un vehículo de carga pesada colisionaron, dejando como saldo una persona fallecida y más de diez lesionadas.
Habitantes de la zona fueron quienes auxiliaron inicialmente a los afectados, mientras los carriles permanecieron bloqueados durante varias horas.
Asimismo, los automovilistas han señalado que algunos servicios anunciados en la autopista, como los sanitarios gratuitos ubicados en la segunda caseta, permanecen cerrados por falta de operación, lo que genera molestia entre quienes sí cubren el costo del peaje.

