Por: Aylin Paredes
En San Francisco Telixtlahuaca, Oaxaca, los agricultores han encontrado en el cultivo de la pitaya una alternativa rentable para fomentar el arraigo de la población y reducir la migración hacia el norte de México o Estados Unidos. Este proyecto, iniciado hace 13 años, surgió ante la saturación del mercado de cultivos tradicionales como el jitomate, que enfrentaba precios bajos. La pitaya, una fruta exótica y saludable que se adapta al clima de la región central de Oaxaca, se ha convertido en una opción viable, con precios de venta de entre 40 y 80 pesos por kilo, según relata el agricultor Felipe Trujillo, quien cultiva 11 mil 500 plantas en un terreno de mil metros cuadrados.
Además de su rentabilidad, el cultivo de pitaya promueve beneficios sociales y ambientales. Trujillo destaca que el consumo de esta fruta le ayudó a mejorar su salud, reduciendo más de 20 kilos y controlando problemas de colesterol y triglicéridos. Por su parte, José Luis Ramírez, director de medio ambiente y desarrollo rural del municipio, subraya que el objetivo principal es evitar que los jóvenes migren, ofreciéndoles una actividad productiva y sostenible. Asimismo, los productores han establecido un banco de germoplasma para preservar la diversidad genética de la pitaya, enfrentando desafíos como las sequías que han afectado la producción, según explica el agrónomo Maximino Fidel Cruz.
Con este proyecto, los campesinos no solo buscan fortalecer la economía local, sino también revalorizar el trabajo en el campo. Yolanda Flores, agricultora de la zona, lamenta que los jóvenes hayan perdido interés en la agricultura, optando por emigrar. A través de la pitaya, los productores esperan inspirar a las nuevas generaciones a quedarse y cultivar sus tierras, consolidando un modelo de desarrollo sostenible en Oaxaca.

