Alrededor de 80 trabajadores, en su mayoría activos pero con un sólido respaldo de jubilados exempleados del Colegio de Bachilleres de Oaxaca (COBAO), intensificaron este jueves una protesta callejera para exigir el cumplimiento de derechos laborales básicos. Los jubilados, liderados por Julián Escamilla, se sumaron a la movilización con un mensaje claro: han alcanzado la edad de retiro, pero las autoridades les niegan el finiquito correspondiente y las prestaciones estipuladas en el contrato colectivo de trabajo. «No podemos seguir permitiendo esto», clamó Escamilla ante sus compañeros, mientras consignas como «¡El pueblo se cansa de tanta tranza!» resonaban en las calles.
Esta adhesión no es casual: revela una lucha de décadas, donde los sindicatos, según los manifestantes, han perdido beneficios al entregar contratos colectivos a patrones y funcionarios. En el caso del COBAO, denuncian que las autoridades imponen pagos a su arbitrio, violando la Ley Federal del Trabajo y afectando derechos universales de los obreros. «Es una batalla no solo de Oaxaca, sino de todos los trabajadores del mundo», enfatizó Escamilla, subrayando la solidaridad mutua. Muchos de los 80 participantes optaron por quedarse en casa por temor o enfermedad, lo que resalta el costo personal de esta resistencia.
La protesta, que gana fuerza con este respaldo intergeneracional, pone en jaque al sistema laboral oaxaqueño y exige atención inmediata. Los jubilados prometieron reciprocidad: «Hoy los apoyamos, mañana ellos a nosotros». Mientras el sol caía sobre la capital, los gritos de «¡Hasta la victoria!» sellaron un compromiso colectivo por la justicia social, en un recordatorio de que los derechos no se regalan ni se negocian a la baja.

