El panorama epidemiológico en Oaxaca registró un incremento significativo en los diagnósticos de la enfermedad de Chagas durante el primer cuatrimestre de 2026. Según los informes oficiales, la entidad acumuló ocho casos en su fase crónica, una cifra que superó drásticamente los tres registros contabilizados en el mismo periodo del año anterior. Esta tendencia no fue aislada, pues a nivel nacional el país reportó un total de 132 contagios, situando a estados como Puebla, Veracruz y Tamaulipas a la cabeza de la incidencia, mientras que Oaxaca mantuvo una vigilancia activa ante la prevalencia de la patología principalmente en la población masculina.
A pesar de que el padecimiento pudo manifestarse de forma aguda con fiebres elevadas e inflamación, la mayoría de las detecciones recientes correspondieron a la etapa crónica, condición que puso en riesgo la integridad del corazón y otros órganos vitales de los pacientes. El origen de este repunte se vinculó directamente con la presencia de la «chinche besucona», vector que suele alojarse en espacios domésticos con poca ventilación o acumulamiento de objetos. Ante este escenario, los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO) subrayaron la urgencia de adoptar medidas preventivas estrictas, tales como el sellado de grietas en paredes y techos, así como la instalación de mosquiteros y pabellones para interrumpir el ciclo de transmisión en las zonas de mayor riesgo.
Por consiguiente, la estrategia estatal de prevención se centró en la gestión del entorno habitacional, instando a la ciudadanía a realizar revisiones quincenales en muebles, roperos y bodegas. Las autoridades sanitarias hicieron hincapié en que la higiene y el control de animales domésticos fuera de las alcobas resultaron determinantes para frenar el avance del parásito. Con estas acciones, se buscó no solo reducir las estadísticas actuales, sino también concientizar sobre la importancia de la detección oportuna, dado que la fase inicial de la enfermedad pudo ser identificada mediante signos específicos como el malestar general o la inflamación ocular característica.

