El incremento de desapariciones en Oaxaca refleja un panorama cada vez más complejo, ligado al avance del crimen organizado y a la diversificación de los puntos considerados de riesgo. De acuerdo con el monitoreo de Consorcio Oaxaca, respaldado por datos hemerográficos y organizaciones como Red Lupa, el fenómeno no solo crece en número, sino también en el rango de edad de las víctimas y en los lugares donde ocurre, alcanzando incluso espacios urbanos como la capital del estado.
Hasta hace unos años, se consideraba que este delito se concentraba en zonas limítrofes con Guerrero y Veracruz, donde operan grupos delictivos; sin embargo, hoy las desapariciones abarcan localidades y áreas que antes no se asociaban con peligro. En la ciudad de Oaxaca, por ejemplo, sitios como la Central de Abasto eran identificados como focos rojos en horarios específicos, pero ahora las desapariciones se registran en diversos puntos, trastocando la percepción ciudadana y complicando las labores de búsqueda.
Aunque Oaxaca figura entre los estados con menor número de casos a nivel nacional, la tendencia al alza es evidente. Los registros de Red Lupa muestran que entre enero y mayo de 2022 hubo 418 personas desaparecidas; para el mismo periodo de 2023 la cifra subió a 620; en 2024 fueron 734 y en 2025 alcanzó las 762 víctimas. Este aumento sostenido, según especialistas, evidencia cómo la presencia más contundente del crimen organizado en la entidad se entrelaza con un fenómeno que, si bien no es nuevo, se ha recrudecido en los últimos años.

