El Movimiento de Unificación y Lucha Triqui (MULT) condicionó este miércoles el retorno seguro de familias desplazadas a la detención inmediata de autores materiales e intelectuales de los homicidios que azotan la zona. En rueda de prensa, la organización indígena advirtió que, sin órdenes de aprehensión cumplidas, no avalará regresos ni se sentará en más mesas de diálogo. “Mientras no haya justicia social, no habrá paz”, sentenció su coordinador estatal, Octavio de Jesús Díaz.
El pacto de no agresión firmado en diciembre de 2022 con el gobernador Salomón Jara —en el salón principal de Palacio de Gobierno— prometía seguridad y alto al fuego. Sin embargo, tres años después, el saldo es de 21 militantes asesinados, según el conteo oficial del MULT. Sobrevivientes de emboscadas han entregado nombres, apodos y pruebas a la Fiscalía General del Estado, pero ninguna carpeta ha derivado en captura. El más reciente: Celso Vásquez, ultimado el 23 de octubre en la carretera federal 125.
“Nos llaman a firmar paz y, al salir, matan a un compañero”, lamentó Díaz. Por ello, el MULT rechaza la militarización de la región y exige un plan integral: investigaciones serias, atención médica universal, educación para jóvenes y libertad de tránsito para mujeres. Solo así, aseguran, las 63 familias que hoy regresan a Guadalupe Victoria —tras casi nueve años de exilio— lo harán sin miedo.
La organización aclaró que no busca guerra, sino condiciones dignas. “Queremos que nuestras hijas caminen solas, que los adultos mayores tengan medicinas y que los niños estudien”. Mientras las detenciones duermen, el MULT mantendrá plantones y caravanas hasta ver resultados. Hoy, la nación triqui recuerda: paz sin justicia es solo silencio.
