Marchan colectivos en Oaxaca para exigir el derecho a la ciudad frente a la turistificación y la gentrificación. Los manifestantes denuncian el aumento de la canasta básica y la fuerte desigualdad económica que genera el sector turístico. Además, alertan sobre la crisis hídrica, pues un turista consume entre cuatro y cinco veces más agua que un habitante local.
La protesta destaca la transformación de espacios urbanos, con más de seis mil alojamientos temporales que antes funcionaban como viviendas y comercios. Esta conversión provoca la disminución de habitantes en el centro de la ciudad en los últimos diez años. Los participantes reclaman una gestión equitativa del agua y la preservación de los espacios para los residentes.
Los activistas convierten la cultura en objeto de comercio y promoción turística, con planes como el Plan México para posicionar al país como quinto receptor mundial de visitantes desde 2025. La marcha incluye calenda con bailes y música tradicional para defender elementos como calendas, marmotas y tradiciones locales. Distintos colectivos se suman al pronunciamiento contra los beneficios exclusivos para inversionistas y políticos.

