San Pedro y San Pablo Teposcolula, Pueblo Mágico de la Mixteca oaxaqueña, conserva uno de los tamales más antiguos del estado: el chocholuco. A diferencia de los tamales comunes que se envuelven en hoja de maíz o plátano, este se prepara exclusivamente con hoja de aguacatillo, un árbol regional que aporta un aroma anisado y fresco característico. Esa hoja, junto con la masa de maíz cacahuacintle —suave, húmeda y con ligera dulzura natural—, distingue al chocholuco como una expresión viva de las técnicas culinarias prehispánicas.
El relleno tradicional consiste en carne de cerdo deshebrada bañada en salsa roja o verde elaborada con chiles de la zona y cocida a leña, lo que intensifica su sabor profundo y ahumado. Cada bocado combina la frescura herbal de la envoltura con la potencia de la salsa, logrando un equilibrio que identifica de inmediato a la gastronomía mixteca.
Los domingos, la Plaza Principal y el Mercado Municipal “Benito Juárez” se convierten en el punto de encuentro para probarlo directamente de manos de cocineras tradicionales a precios accesibles. Además, cada agosto la localidad celebra la Feria del Chocholuco, donde productores y visitantes comparten variantes y exaltan este platillo como emblema cultural.
Llegar desde la ciudad de Oaxaca es sencillo: por la carretera 135D son 120 kilómetros, aproximadamente dos horas en vehículo particular. En transporte público, las líneas ADO o AU llevan hasta Asunción Nochixtlán y de ahí un taxi completa el trayecto. Teposcolula espera así a quienes buscan sabores que resisten el paso del tiempo.
