El parador ecoturístico de Hierve el Agua se consolidó esta jornada como uno de los destinos predilectos para el turismo nacional y extranjero que arribó a la entidad. Durante las primeras horas de este jueves, los visitantes acudieron a las emblemáticas cascadas petrificadas, formaciones de origen mineral con más de 2,500 años de antigüedad, para disfrutar de las pozas de agua templada que caracterizan a la zona. A pesar de que el nombre del sitio sugiere temperaturas elevadas, el fenómeno de «ebullición» respondió únicamente a la salida de gases y burbujas desde los manantiales, ofreciendo a los bañistas una experiencia refrescante bajo el clima primaveral de la región de los Valles Centrales.
En cuanto a la logística de acceso, el sitio operó bajo la administración de las autoridades comunitarias de San Lorenzo Albarradas y San Isidro Roaguia. Los costos registrados para esta temporada se mantuvieron en un total de 70 pesos por persona, desglosados en 20 pesos por el derecho de tránsito en la carretera local y 50 pesos adicionales para el ingreso formal al parque. Es importante destacar que este monto no incluyó servicios complementarios como el estacionamiento, cuyo costo promedio se mantuvo en 150 pesos, ni el uso de sanitarios, los cuales requirieron una cuota extra por parte de los usuarios.
Para garantizar la preservación del ecosistema y la pureza de los minerales que otorgan el tono turquesa al agua, el personal del parque mantuvo la restricción estricta sobre el uso de bloqueadores solares y cremas dentro de las pozas. Además de la actividad acuática, los turistas participaron en recorridos de senderismo por la base de las estructuras pétreas y consumieron productos locales en el área de comedores. La jornada transcurrió sin incidentes, reafirmando a esta joya de la naturaleza, ubicada a unos 70 kilómetros de la capital oaxaqueña, como un pilar fundamental para la economía de las comunidades de la zona.

