Oaxaca se mantiene entre los estados con menor progreso social en el país, al ocupar el penúltimo lugar en el Índice de Progreso Social 2024, apenas por encima de Guerrero, según el informe publicado por la organización México, ¿cómo vamos?. A pesar de registrar avances en la última década, el estado no ha mejorado su posición respecto a 2015, cuando también se situó en el segundo lugar de menor desempeño en este indicador. El progreso de Oaxaca en el periodo 2023-2024 fue de apenas 0.8 puntos, inferior al promedio nacional de 1.2, lo que evidencia un avance lento en la superación de las carencias básicas de su población.
El índice, que evalúa el acceso a servicios públicos fundamentales mediante 48 indicadores sociales y ambientales, mide tres dimensiones principales: necesidades humanas básicas, fundamentos para el bienestar y oportunidades. Aunque Oaxaca ha mostrado mejoras en estos rubros durante los últimos diez años, persisten rezagos significativos que limitan el desarrollo de sus habitantes. Entre los principales obstáculos se encuentra la crisis en el sistema de salud, que deja al 34% de la población nacional sin acceso a servicios de salud, un porcentaje superior al registrado en 2016. Esta carencia obliga a muchas familias a recurrir a opciones privadas, lo que incrementa el gasto de bolsillo y deteriora la economía doméstica. Asimismo, la inseguridad y la violencia continúan frenando los avances en bienestar, mientras que la informalidad laboral, con un nivel del 78% —el más alto del país—, representa un impedimento estructural que restringe ingresos, derechos laborales y condiciones de vida.
En el contexto nacional, las desigualdades regionales siguen siendo un desafío persistente. Aunque la pobreza ha disminuido en términos monetarios, las carencias en servicios esenciales como la salud y la educación básica —esta última en su peor nivel en una década— impiden que estos logros se traduzcan en un progreso social efectivo. México, ¿cómo vamos? subraya que el avance en el índice no depende del ingreso ni del gasto público, sino del acceso real a servicios fundamentales, un aspecto en el que Oaxaca continúa rezagado frente al resto del país.
