Oaxaca avanza hacia un triunfo histórico en el antiguo conflicto territorial con Chiapas, luego de que el diputado chiapaneco Fermín Hidalgo González Ramírez reconociera que su estado podría perder alrededor de 160 mil hectáreas en la resolución de la controversia constitucional 121/2012, que analiza la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
La superficie en disputa corresponde a la zona noreste de Cintalapa, colindante con San Miguel y Santa María Chimalapas, donde el trazo limítrofe —según la tendencia jurídica del proceso— partiría desde la Barra de Tonalá hacia los cerros Chilillo, La Jineta y Los Martínez, territorio que históricamente ha pertenecido a Oaxaca.
Hidalgo González admitió que, aunque el fallo aún no se ha formalizado, la resolución favorecería a Oaxaca, lo que implicaría que habitantes de 28 ejidos quedarían bajo la jurisdicción administrativa oaxaqueña y tendrían que actualizar su credencial de elector conforme a esta nueva adscripción.
El proceso se mantiene abierto porque, aunque la SCJN ordenó en noviembre de 2021 que ambos estados adecuaran sus constituciones para cumplir la sentencia, Oaxaca ya realizó la reforma, mientras que Chiapas no ha acatado la resolución, prolongando el trámite ante el máximo tribunal.
La disputa territorial se remonta a noviembre de 2012, cuando Oaxaca presentó una demanda constitucional contra Chiapas por la creación del municipio Belisario Domínguez y por la definición del límite entre ambas entidades. La Corte admitió el caso un mes después sin que Chiapas impugnara su admisión.
Hoy, la ruta jurídica es clara: Oaxaca se perfila como el ganador del litigio, recuperando territorio que le pertenece y reafirmando su integridad estatal, mientras que la SCJN prepara la fase final de este conflicto que ha durado más de una década.

