Por Óscar García
Con un Auditorio Guelaguetza abarrotado y la presencia de miles de asistentes nacionales y extranjeros, Oaxaca dio inicio este lunes a la Guelaguetza 2026, la máxima celebración de los pueblos originarios del estado, que refrenda la identidad, la diversidad cultural y el espíritu de compartir que caracteriza a las comunidades oaxaqueñas.
El gobernador Salomón Jara Cruz encabezó la ceremonia inaugural, acompañado por la presidenta honoraria del Sistema DIF Oaxaca, Irma Bolaños Quijano. Al acto asistieron integrantes de los gobiernos federal y estatal, gobernadores, legisladores federales y locales, embajadores, representantes del cuerpo diplomático, autoridades municipales, representantes de comunidades indígenas y afromexicanas, así como invitados de los sectores cultural, empresarial y turístico.
La celebración inició con la entrada de la Diosa Centéotl, símbolo de la fertilidad, la abundancia y el maíz, elemento central en la cosmovisión de los pueblos originarios. Su presencia marcó el comienzo ceremonial de la máxima fiesta de Oaxaca.
Posteriormente, las tradicionales Chirimías de los Valles Centrales anunciaron el inicio de la festividad con los sonidos de instrumentos de viento y percusión que, desde hace siglos, acompañan las celebraciones religiosas y populares de las comunidades oaxaqueñas.
Las Chinas Oaxaqueñas de Genoveva Medina llenaron de color el escenario con la representación de la Calenda de la Virgen de la Soledad y el Jarabe del Valle. Sus canastas floridas, marmotas y faroles evocaron las procesiones festivas que distinguen a la ciudad de Oaxaca.
La delegación de Ciudad Ixtepec, en la región del Istmo de Tehuantepec, presentó las Fiestas Populares de San Jerónimo Doctor, con la tradicional Tirada de Fruta, la Vela del Pueblo y las Mañanitas a su santo patrono, en una muestra de las celebraciones que distinguen a esa región.
Por su parte, San Vicente Coatlán, en los Valles Centrales, interpretó el Jarabe Chenteño, baile que representa el cortejo, la convivencia comunitaria y las tradiciones de este pueblo zapoteco.
La región Mixteca estuvo representada por la Heroica Ciudad de Huajuapan de León con el emblemático Jarabe Mixteco, considerado una de las expresiones dancísticas más representativas de Oaxaca y símbolo de la identidad regional.
Más adelante, San Pablo Villa de Mitla presentó el Cerramiento de Palabra, una expresión dancística vinculada con antiguas tradiciones zapotecas que simboliza el cumplimiento de los compromisos comunitarios y el fortalecimiento de los lazos sociales.
La Sierra de Juárez hizo vibrar el auditorio con los Sones y Jarabes de Betaza, interpretados por la delegación de San Melchor Betaza, donde la música y el baile reflejan la vida cotidiana, la unión familiar y el respeto por las tradiciones serranas.
Finalmente, la Mixteca regresó al escenario con la delegación de Teotongo y sus Sones Chocholtecos, una manifestación cultural que preserva la herencia del pueblo chocholteco mediante melodías, vestimenta y coreografías transmitidas de generación en generación.
Con la participación de cada una de las delegaciones, la Guelaguetza reafirmó su esencia como un encuentro de fraternidad entre los pueblos de Oaxaca, donde compartir, honrar las raíces y preservar las tradiciones continúa siendo el principal legado cultural que la entidad proyecta a México y al mundo.

