Las calles del Centro Histórico de Oaxaca amanecieron abarrotadas este lunes con el arranque del ciclo escolar 2025-2026 en las escuelas públicas de educación básica. Desde temprana hora, madres y padres de familia caminaron apresurados hacia los planteles, mientras el sonido de cláxones y motores evidenciaba el congestionamiento vehicular provocado por dobles filas y el intenso flujo de automóviles. A pesar de la propuesta de la Sección 22 del magisterio oaxaqueño para adelantar el inicio de clases una semana, la mayoría de las escuelas se apegó al calendario oficial, marcando el regreso a las aulas con un ambiente de expectativa y ajetreo.
En las entradas de los planteles, como la escuela primaria Francisco J. Múgica, niñas y niños se despidieron de sus familias cargando mochilas, loncheras y botellas de agua, listos para una jornada de cinco a seis horas. Algunas madres de nuevo ingreso permanecieron frente a las rejas, observando a la distancia el homenaje matutino y la bienvenida al nuevo ciclo. Mientras tanto, elementos de vialidad intentaban agilizar el tráfico, exhortando a los conductores a evitar las dobles filas que complicaban aún más la movilidad en las estrechas calles del centro.
Entre el bullicio, pequeñas escenas reflejaban la dinámica del primer día. Una niña de aproximadamente siete años, apurada por seguir el paso de su madre, exclamó: “¡Se me olvidó la lonchera!”, recibiendo una mirada de reproche y la promesa de un desayuno enviado más tarde. En tanto, una profesora en la entrada del plantel pidió a los padres mayor puntualidad para evitar retrasos en los días siguientes. Este inicio de clases, marcado por el caos vehicular y los apuros cotidianos, evidenció los retos logísticos que enfrentan las familias oaxaqueñas en el retorno a la rutina escolar.
