En los panteones de la Zona Metropolitana de la Ciudad de Oaxaca (ZMCO), la tradición de velar a los difuntos se mantiene viva durante las festividades de Todos Santos y Día de Muertos. Familias como la de Laura Ramos, quien desde hace 16 años acude al panteón General para honrar a su abuela Rosario, tíos y una bebé, se reunieron este viernes 31 de octubre para compartir música, alimentos y bebidas junto a las tumbas. Esta práctica, que fortalece los lazos familiares y mantiene viva la memoria de los seres queridos, se repite en cementerios como el General y el San Miguel, donde las flores de cempasúchil y borla adornan las lápidas desde temprano.
La velada, que se extenderá los días 1 y 2 de noviembre con horarios ampliados hasta la medianoche, atrajo no solo a locales, sino también a turistas nacionales y extranjeros. En los alrededores del panteón General, por la calle del Refugio y la calzada del Panteón, una verbena añadió color con puestos de antojitos y artesanías. Mientras tanto, el panteón San Miguel, el más antiguo de la capital, destacó por sus nichos iluminados y actividades culturales organizadas para la ocasión, que captaron la atención de visitantes guiados en recorridos turísticos. Este cementerio, a diferencia del General, fue mayormente frecuentado por turistas la noche del viernes.
En otros municipios de los Valles Centrales, como Santa María Atzompa y Santa Cruz Xoxocotlán, las familias también acudieron a sus panteones para velar, siguiendo una tradición que resiste los cambios modernos. Estas celebraciones, marcadas por el respeto y la memoria, reflejan la riqueza cultural de Oaxaca, donde la muerte se vive como un encuentro con quienes siguen presentes en el corazón.
