La costa oaxaqueña, con su franja del Pacífico llena de atardeceres espectaculares y olas ideales, ofrece opciones accesibles que no comprometen su belleza natural. Lejos de los resorts de lujo, tres destinos destacan por sus precios bajos y ambientes relajados, ideales para viajeros con presupuestos ajustados que buscan disfrutar sin gastar de más.
Zipolite, la única playa nudista de México, atrae por su vibe bohemia y alojamientos rústicos a pasos del mar. Aquí, cabañas sencillas o hostales parten desde 450 pesos por noche, mientras que acampar representa una alternativa aún más económica para los aventureros. Para comer, las fondas locales sirven platos completos entre 80 y 150 pesos. Un consejo clave: viaja en temporada baja, evitando el Festival Nudista, para maximizar ahorros. Por su parte, Puerto Escondido, en la zona de Zicatela, es perfecto para surfistas y admiradores de bahías paradisíacas. Hostales se encuentran desde 300 o 400 pesos con reserva anticipada, y hoteles básicos inician en 500 hasta 1,000 pesos. En mercados locales, desayunos o comidas cuestan hasta 100 pesos por persona; además, actividades gratuitas como ver el atardecer en el Mirador o Punta Zicatela, o explorar playas tranquilas como Carrizalillo, completan la experiencia sin costo extra.
En Mazunte, enfocado en ecología y bienestar animal —con el Centro Mexicano de la Tortuga y el Iguanario como atractivos—, predominan posadas y cabañas desde 489 pesos, o hoteles pequeños a partir de 900 pesos. La gastronomía varía, pero en el centro platillos rondan los 100 a 180 pesos; comprar en tiendas locales para preparar desayunos ayuda a reducir gastos. Así, estos sitios demuestran que la costa oaxaqueña es accesible y diversa.

