El Gobierno de Oaxaca ha demandado formalmente a los organizadores del evento “La Guelaguetza ecuestre, tradición en movimiento” la eliminación inmediata de toda su publicidad, tanto en formatos físicos como digitales. Esta medida surge ante el uso no autorizado del término “Guelaguetza”, que las autoridades consideran una violación a las normativas legales y culturales vigentes. Según la Secretaría de las Culturas y Artes, esta expresión no se trata de una marca comercial disponible para fines privados, sino de un patrimonio protegido que representa la identidad colectiva de los pueblos originarios. Por ello, cualquier empleo con objetivos lucrativos debe contar con el consentimiento explícito de las comunidades indígenas y afromexicanas que han preservado esta tradición a lo largo de generaciones. Esta posición resalta la importancia de respetar los símbolos identitarios, evitando prácticas que podrían diluir su significado auténtico.
En este contexto, las autoridades han calificado el incidente como un claro ejemplo de apropiación cultural, al explotar denominaciones y elementos simbólicos sin el debido reconocimiento ni autorización de sus custodios históricos. El gobierno estatal enfatiza que la cultura de los pueblos no debe ser tratada como una mercancía, y que el Estado tiene el deber constitucional de defender y sancionar cualquier uso indebido de estas expresiones que forman parte del acervo inmaterial de Oaxaca. Además, se ha advertido que, en caso de no acatar la solicitud, se activarán procedimientos administrativos y jurídicos contra los responsables, con el fin de garantizar la salvaguarda del patrimonio cultural. Esta advertencia busca no solo resolver el caso específico, sino también sentar un precedente para proteger las tradiciones ante intentos de comercialización no consensuada.
Por consiguiente, esta acción refleja un compromiso más amplio del gobierno oaxaqueño por preservar la integridad de sus manifestaciones culturales, alineándose con la legislación estatal y la Constitución Mexicana que amparan estos bienes como inalienables. Mientras tanto, se espera que los organizadores respondan pronto para evitar escaladas legales, promoviendo así un diálogo respetuoso entre iniciativas privadas y el respeto a las raíces culturales del estado. Este episodio subraya la tensión entre innovación y tradición, recordando que el progreso debe ir de la mano con la equidad y el reconocimiento a las comunidades originarias.
