Oaxaca enfrenta una creciente acumulación de basura en sus calles, un problema que pone en riesgo su identidad cultural y su atractivo turístico, especialmente ante la cercanía del Día de Muertos, una de las festividades más emblemáticas del estado. La falta de un plan integral para la gestión de residuos sólidos, combinada con prácticas ciudadanas inadecuadas, ha generado un escenario crítico. En puntos como el cruce de las calles Miguel Cabrera y Zaragoza, se observan montones de desechos que reflejan la ausencia de estrategias efectivas de recolección y reciclaje.
La situación se agrava con la temporada de lluvias, cuando la basura obstruye alcantarillas, provocando inundaciones y daños en la infraestructura urbana. A pesar de señalizaciones municipales que prohíben tirar desechos en áreas como el paso peatonal cercano al Parque del Amor, la ciudadanía persiste en esta práctica. Esta problemática no solo afecta la calidad de vida de los residentes, sino que también proyecta una imagen negativa ante los visitantes que llegan atraídos por la riqueza cultural de Oaxaca. La falta de campañas continuas de educación ambiental y de una política pública sólida perpetúa este ciclo.
Ante este panorama, la urgencia de una solución es evidente. Residentes demandan que las autoridades actúen con rapidez para implementar medidas sostenibles que aborden tanto la recolección de basura como la concientización ciudadana. Mientras Oaxaca se prepara para recibir a miles de turistas, el contraste entre su vibrante oferta cultural y los desechos acumulados en las calles pone en jaque su reputación como destino de tradiciones vivas.
