A pesar de un ligero incremento en la cobertura de servicios públicos durante los últimos dos años, el estado de Oaxaca se consolidó como la entidad con el mayor rezago en gestión de residuos a nivel nacional. De acuerdo con los resultados del Censo Nacional de Gobiernos Municipales y Demarcaciones Territoriales (CNGMD) 2025, presentado por el INEGI, 118 de los 143 municipios que carecen de recolección de basura en todo México pertenecen a territorio oaxaqueño. Aunque la cifra representó una mejora frente a los 127 municipios sin servicio registrados en 2022, la entidad aún concentra la mayor parte de las demarcaciones del país donde la gestión de desechos queda fuera de la estructura gubernamental, afectando principalmente a comunidades como San Jacinto Amilpas, San Andrés Ixtlahuaca y Guadalupe Etla.
Ante la ausencia de camiones recolectores, las poblaciones han normalizado prácticas que impactan directamente el equilibrio ecológico y la salud pública. Los datos del instituto revelaron que la quema de basura fue el método más recurrente en 105 municipios, seguida por el aprovechamiento de residuos orgánicos en tierras de cultivo y la disposición en tiraderos a cielo abierto. Esta problemática se agudizó con el hallazgo de más de 300 basureros clandestinos en la entidad hasta el cierre de 2025. En paralelo, aunque los ayuntamientos omitieron declarar el vertido de desechos en cuerpos de agua, los planes de ordenamiento metropolitano confirmaron que afluentes como el río Atoyac recibieron diariamente toneladas de materia orgánica y metales pesados, convirtiéndose en depósitos de facto para la zona urbana.
En contraste con las carencias en las zonas rurales y conurbadas, la recolección estatal alcanzó un volumen diario de 2,671 toneladas, impulsada mayoritariamente por la capital, Oaxaca de Juárez, que gestionó entre 450 y 500 toneladas al día durante el último año. No obstante, la disparidad regional es evidente: mientras municipios como San Juan Bautista Tuxtepec y San Pedro Mixtepec reportaron operativos de recolección significativos, una vasta porción del estado dependió de la voluntad individual para deshacerse de sus residuos. Esta fragmentación en los servicios básicos obligó a las autoridades ambientales a dictar medidas correctivas y enfrentar procesos judiciales de saneamiento, en un intento por mitigar una crisis sanitaria que, según las cifras oficiales, todavía mantiene a Oaxaca a la cabeza del abandono institucional en materia de limpieza urbana.
