El Instituto Nacional de Antropología e Historia presentó la Tumba 10 de Huitzo, un sepulcro zapoteca del año 600 con mil 400 años de antigüedad, considerado el hallazgo arqueológico más relevante de la última década por su excepcional conservación.
Este recinto funerario, localizado en el Valle de Etla, entre San Pablo Huitzo y Santiago Suchilquitongo, forma parte de una gran acrópolis prehispánica y fue reportado por habitantes locales tras una denuncia por posible saqueo.
El sepulcro mide cinco metros de longitud, entre 1.5 y 3 metros de ancho y dos metros de altura, y estaba destinado a resguardar y venerar a un ancestro de alto rango durante el periodo Clásico Tardío. En la entrada destaca un friso con un búho, símbolo de noche, poder y muerte, sobre un rostro humano, junto a lápidas con nombres calendáricos y figuras labradas de un hombre y una mujer como guardianes.
En el interior se conservan pinturas murales en tonos ocre, blanco, verde, rojo y azul que representan una procesión ceremonial con personajes que portan bolsas de copal hacia la cámara principal.
Un equipo interdisciplinario del Centro INAH Oaxaca realiza actualmente labores de registro, restauración, estabilización y estudios epigráficos, arqueológicos y de antropología física sobre fragmentos óseos hallados.
La Secretaría de Cultura federal, a través de la titular Claudia Curiel de Icaza, subrayó que México cuenta con uno de los mayores patrimonios arqueológicos del mundo, y Oaxaca destaca por su diversidad cultural.
El sitio, el número cinco mil 352 registrado en el estado, abrirá al público con visitas controladas a finales de 2026 y permanece protegido contra saqueos.
