El municipio de Ciénega de Zimatlán se consolidó como un punto estratégico para el esparcimiento local tras la jornada de actividades en el Balneario Los Pinos. Ubicado a aproximadamente 30 minutos de la capital oaxaqueña, este espacio recreativo operó como una alternativa accesible para las familias que buscaron opciones de convivencia al aire libre sin realizar trayectos prolongados. La infraestructura del lugar, situada específicamente en el Barrio de Abajo, facilitó la afluencia de visitantes que arribaron tanto en transporte particular por la carretera federal 175 como en servicios públicos, aprovechando la cercanía geográfica del recinto.
Durante el horario de servicio, que comprendió de las 11:00 a las 18:30 horas, los asistentes accedieron a instalaciones diseñadas para diversas edades, destacando albercas con profundidades de hasta tres metros, plataformas de clavados y toboganes de gran altura. Además del área acuática, el complejo integró andadores con zonas verdes, un aviario y espacios deportivos que permitieron una dinámica recreativa integral. La gestión del balneario mantuvo una política de acceso flexible al permitir el ingreso de alimentos externos, complementando así la oferta de su propio restaurante y áreas de descanso decoradas con caídas de agua y esculturas.
En cuanto a la logística y costos, el acceso se mantuvo en una cuota estándar de 100 pesos por persona, monto que incluyó el uso del estacionamiento y el ingreso a todas las áreas comunes. Este modelo de gestión privada en la región de los Valles Centrales permitió que, durante las horas de mayor intensidad solar, el público contara con un sitio seguro y equipado para el descanso. La ubicación estratégica, entre las calles de Hidalgo e Independencia, permitió que el flujo de visitantes se desarrollara de manera ordenada, reafirmando al balneario como un motor de actividad económica y recreativa para la comunidad de Zimatlán.

