En el corazón de Oaxaca de Juárez, donde el programa «Miércoles sin ambulantes» busca liberar el Centro Histórico de comerciantes informales al menos un día a la semana, persisten denuncias ciudadanas que cuestionan su efectividad. Implementada desde 2010 y ratificada en sesiones de cabildo recientes, como la del 5 de febrero de 2025, esta iniciativa municipal pretende mejorar la movilidad y la imagen urbana, retirando puestos que ocupan banquetas y calles. Sin embargo, residentes locales han evidenciado a través de redes sociales la presencia recurrente de vendedores, incluso en días prohibidos, lo que genera conflictos cotidianos. Por ejemplo, un puesto en la intersección de Crespo y Faustino G. Olivera se instala todos los días, incluyendo miércoles, bloqueando el paso peatonal y apartando espacios vehiculares con conos anaranjados, según publicaciones en plataformas como X que critican la «falacia» de las autoridades.
Esta situación afecta directamente a vecinos de colonias como Guelaguetza y Figueroa, así como a padres de familia de instituciones educativas cercanas, tales como el centro escolar Morelos y el jardín de niños Víctor Bravo Ahuja. Los denunciantes destacan cómo el ambulante obstruye el tránsito de niños que acuden a clases, obligándolos a desviarse hacia la calle y exponiéndolos a riesgos mayores, ya que el puesto maneja fuego abierto para preparar alimentos. A pesar de las reiteradas quejas dirigidas al municipio, las respuestas han sido nulas, lo que agrava la percepción de ineficacia en la aplicación de la norma. Publicaciones recientes en redes, datadas en 2025 y 2026, muestran patrones similares en otros puntos de la ciudad, como el parque El Llano o la colonia Reforma, donde vendedores fijos ocupan espacios públicos con impunidad, mientras otros son perseguidos por inspectores. Esto subraya un cumplimiento parcial de la política, que según reportes, logra retirar a cientos de ambulantes en operativos, pero deja resquicios en zonas periféricas al Centro Histórico.
Ante este panorama, la comunidad urge una revisión más estricta por parte del Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez, encabezado por figuras como el presidente municipal, para garantizar la seguridad peatonal y el respeto a los espacios públicos. Mientras el programa se presenta como un referente nacional para el orden urbano, las evidencias ciudadanas revelan brechas en su ejecución, fomentando un debate sobre equidad en el comercio informal y la protección infantil. Sin intervenciones efectivas, estos problemas podrían persistir, afectando la convivencia diaria en una ciudad patrimonio cultural.

