Estudiantes de la Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios Rafael Ramírez (FNERRR) se manifestaron frente al Palacio de Gobierno de Oaxaca para exigir justicia tras el desalojo del albergue estudiantil Juan Manuel Celis Ponce, en Miahuatlán de Porfirio Díaz, ocurrido el 26 de abril. La acción, ordenada por el presidente municipal César Figueroa, conocido como “El Chivo”, fue ejecutada con apoyo de la policía municipal. Los jóvenes denunciaron que, además del despojo, el edil los acusó de ser “drogadictos” para justificar el acto, declaraciones que calificaron como calumniosas. Los manifestantes, provenientes de diversas regiones y escuelas de la capital, formaron una cadena humana para visibilizar su inconformidad y demandar una disculpa pública.

La protesta también puso en evidencia la falta de respuesta de las autoridades estatales y federales. Según los estudiantes, el 28 de abril sostuvieron una mesa de diálogo con delegados de paz del gobierno estatal, donde presentaron una minuta de acuerdos que incluía la intervención gubernamental para castigar el despojo, así como subsidios y equipamiento para el albergue, pero no han recibido atención. Además, señalaron una posible complicidad entre el gobierno municipal y estatal, ya que Figueroa afirmó haber consultado con autoridades estatales antes del desalojo. Los jóvenes, quienes se describen como promotores de la cultura y el deporte, rechazaron las acusaciones del edil y se ofrecieron a someterse a pruebas médicas para demostrar que no consumen sustancias ilícitas.
En un acto de resistencia pacífica, los estudiantes anunciaron la presentación de un evento cultural para destacar su compromiso con la educación y la comunidad. Asimismo, hicieron un llamado a la ciudadanía y a los medios para que se reconozca su lucha por el derecho a la educación y el acceso a espacios dignos. Hasta el momento, las pertenencias de los desalojados no han sido devueltas, y los jóvenes carecen de apoyo para reubicarse, lo que agrava su situación.
