Del escenario del Latin Grammy Awards y el prestigioso Lunario del Auditorio Nacional, a la sala de espera de una oficina gubernamental donde nunca fueron recibidos. Esa es la dura realidad que hoy denuncian los Hermanos Martell, quienes acusan a la Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca de darles la espalda pese a su amplia trayectoria artística.
Con una frase cargada de decepción, el maestro Raul Martell rompió el silencio: “Hechos son amores, y no bellas palabras”. Su reclamo va dirigido directamente al secretario Flavio Sosa Villavicencio, a quien señala por incumplir reuniones pactadas y mostrar, asegura, “indiferencia y desprecio” hacia su carrera y legado.
La denuncia no proviene de artistas desconocidos. Los Hermanos Martell son herederos de Héctor Martell, autor del clásico internacional “Amor añejo”, y han construido una trayectoria sólida con cinco discos grabados, participaciones en dos ediciones de los Latin Grammy y colaboraciones con figuras de talla internacional como Armando Manzanero, Carlos Cuevas, Susana Harp y Lila Downs.
Un proyecto para Oaxaca… frenado en el escritorio
El conflicto comenzó tras una reunión previa con Flavio Sosa, en la que —según Martell— se planteó la posibilidad de impulsar el proyecto musical “Te traigo en Salsa”, una producción grabada en Colombia bajo la dirección del maestro Jorge Sanz.
Más que un espectáculo, el proyecto buscaba generar derrama económica en Oaxaca: traer al director colombiano para conformar una orquesta integrada completamente por músicos oaxaqueños, fortaleciendo así al gremio local.
La propuesta, afirman, fue celebrada por el secretario, quien incluso les aseguró que estarían “al lado de Rubén Blades”.
Pero la promesa quedó en palabras.
El viaje que terminó en un portazo
En mayo, Raúl Martell solicitó una cita para concretar el acuerdo. El encuentro fue aceptado. Confiando en la palabra del funcionario, compró un boleto de avión desde Ciudad de México y viajó hasta Oaxaca.
Al llegar, el secretario no estaba.
Tras varios intentos por localizarlo, recibió mensajes vía WhatsApp prometiendo que lo atendería “más tarde”. Esa reunión jamás ocurrió.
El desencuentro no terminó ahí. Sosa volvió a prometer una nueva cita al día siguiente, a las 2:30 de la tarde.
Martell esperó dos horas.
Nunca fue recibido.
Con su vuelo de regreso programado para las seis de la tarde, tuvo que marcharse sin respuesta, sin reunión y sin siquiera la videollamada que le habían prometido como alternativa.
“Ningún artista merece este desprecio”
Más allá del agravio personal, Martell considera que el caso refleja una problemática mayor: el trato que las instituciones dan a quienes han dedicado su vida al arte y la cultura.
Raúl Martell no es una figura menor. Su activismo social y su música de protesta lo llevaron a ser reconocido públicamente por Andrés Manuel López Obrador. En 2023, incluso fue homenajeado por la Lotería Nacional en la colección Cantautores mexicanos, junto a artistas como Óscar Chávez y Eugenia León.
Su reclamo ahora es directo.
“Ningún artista merece un trato tan indiferente que en el fondo encierra desprecio”.
La denuncia de los Hermanos Martell abre una pregunta incómoda para Oaxaca: ¿la Secretaría de Cultura realmente impulsa el talento local o lo relega entre promesas incumplidas?
Mientras el silencio oficial continúa, la molestia crece. Porque para los Martell, el reclamo ya no es solo por una cita cancelada.
Es por respeto.
Por dignidad.
Y por la palabra empeñada.

