Tres años después del cierre definitivo del basurero de Zaachila, ocurrido el 8 de octubre de 2022 por iniciativa de colonias unidas y la agencia Vicente Guerrero, el sitio permanece sin el saneamiento prometido por el gobierno estatal, que lo controlaba en sus últimos años de operación. Tampoco ha intervenido el municipio de Oaxaca de Juárez, propietario del predio, pese a sus reiteradas declaraciones de que se atendería el problema. Esta inacción ha generado preocupación en la zona, donde el tiradero acumuló residuos de la zona metropolitana, exacerbando riesgos ambientales y de salud para las comunidades aledañas.
En agosto pasado, durante una asamblea con colonias cercanas, el comisario ejidal de Santa María Zaachila rechazó cualquier intento de reapertura y propuso declarar el área oriente de la Villa de Zaachila como zona natural protegida, priorizando la conservación sobre el uso como depósito de basura. Por su parte, el edil capitalino Raymundo Chagoya Villanueva confirmó la intención de reactivar el sitio, argumentando que la solución radica en llevar más residuos al relleno sanitario, y apeló a la sensibilidad de los vecinos. Aunque aseguró no ir en contra de su voluntad, mencionó el respaldo de instancias federales como la Semarnat y la Profepa para esta propuesta.
A tres años de la crisis de basura que dejó sin destino a unas 900 toneladas diarias de desechos metropolitanos, el municipio de Oaxaca considera resuelto el manejo de residuos gracias al Centro Integral de Revalorización de Residuos Sólidos Urbanos (CIRRSU) en San Pedro Totolápam, operativo desde abril. Este centro recibe las 450 toneladas recolectadas en la capital, con un costo mensual de 11 millones de pesos pagados al gobierno estatal, eliminando la dependencia de particulares que enviaban basura a Puebla y Veracruz. Según el Programa de Ordenamiento de la Zona Metropolitana de Oaxaca, basado en datos del Inegi de 2021, la región genera 845.3 toneladas diarias de residuos, representando el 40% del total estatal, y cuenta con tres rellenos sanitarios y tres tiraderos a cielo abierto cerca de poblaciones como San Lorenzo Cacaotepec y San Bartolo Coyotepec, lo que plantea riesgos sanitarios. El documento enfatiza la necesidad de coordinación intermunicipal y la evaluación de sitios aptos para un gran relleno, aunque omite acciones específicas para sanear el antiguo tiradero de Zaachila.
