Por Oscar García
Con motivo del Día de Muertos, este 2 de noviembre continúa la visita de cientos de personas a los panteones municipales de Oaxaca para llevar flores, velas y ofrendas a sus seres queridos. Desde tempranas horas, familias completas llegan con ramos de cempasúchil y cresta de gallo, así como con pan de muerto y veladoras, para adornar las tumbas y mantener viva la tradición.
Los panteones se visten de colores intensos, amarillos y rojos, mientras el ambiente se llena del aroma característico del copal y el pan de muerto. Entre los pasillos, se escucha música, rezos y conversaciones que evocan recuerdos y emociones, en una jornada que combina el respeto con la alegría de la convivencia familiar.
En la ciudad de Oaxaca, los panteones San Miguel y General son los más concurridos, donde las personas acuden a realizar la tradicional velación, un momento en el que se encienden las velas y se comparte comida alrededor de las tumbas. En Santa Cruz Xoxocotlán y Atzompa, las familias permanecen durante la noche junto a sus difuntos, en una costumbre que atrae también a numerosos turistas.
Visitantes nacionales y extranjeros recorren los cementerios y las distintas exposiciones instaladas con motivo de esta celebración. En el zócalo capitalino, se exhiben altares representativos de las ocho regiones del estado, que muestran la riqueza cultural y espiritual de Oaxaca.
Asimismo, en el barrio de San Matías Jalatlaco se aprecia el tapete monumental “El río que se hizo camino”, obra del artista oaxaqueño Fernando Beta. En Santa Cruz Xoxocotlán, el colorido de las tumbas iluminadas por cientos de velas ofrece un espectáculo único. También en el Palacio de Gobierno y la Alameda de León se presentan altares y ofrendas dedicadas a esta conmemoración ancestral, que continúa siendo una de las más emblemáticas del estado.

