El Viernes de Dolores es una celebración religiosa que tiene lugar el viernes anterior al Domingo de Ramos, marcando el inicio de la Semana Santa en muchas tradiciones católicas, especialmente en Oaxaca, este día está dedicado a la Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de los Dolores o La Dolorosa. Se conmemora el dolor y sufrimiento que María experimentó durante la pasión y muerte de su hijo, Jesucristo.
Hoy la grey católica rememora el Viernes de Dolores, y en el Mercado 20 de Noviembre los locatarios realizaron una misa y al término de esta regalaron agua de sabores y nieve para celebrar a la virgen Mariana.
Desde tempranas horas de la mañana, los pasillos del icónico mercado se llenan de feligreses, locatarios y visitantes que acuden con devoción a una de las celebraciones más queridas del calendario católico oaxaqueño, enmarcada en la semana mayor.
La jornada inició con una emotiva misa oficiada en la puerta principal, entre puestos, y entre el murmullo del comercio cotidiano, se escucha la voz del sacerdote recordando el significado de este día: la Virgen María, en su advocación de la Dolorosa, comienza su duelo por la pasión de su hijo Jesús. Es un día de reflexión y consuelo, pero también de comunión comunitaria.
El ambiente es profundamente de fe, devoción, los puestos están adornados con papel picado morado y blanco, y no faltan las imágenes de la Virgen rodeadas de flores y velas.
Como manda la costumbre, los locatarios regalan aguas frescas a los asistentes, una tradición que simboliza alivio y hospitalidad. Aguas de horchata, tamarindo, jamaica y chilacayota se reparten, refrescando no sólo el cuerpo, sino también el alma de quienes participan.
“Es una forma de agradecer a nuestros clientes y de mantener viva nuestra fe”, comenta doña Marta, vendedora de nieves. “Muchos ya saben que el Viernes de Dolores aquí se celebra bonito, con mucha devoción y cariño”.
Más allá de la religiosidad, la celebración se convierte en una fiesta de identidad.
En el Mercado 20 de Noviembre, el Viernes de Dolores no sólo se conmemora: se vive, se comparte y se celebra con todo el corazón oaxaqueño.

