Por: Óscar García
Entre globos de colores, payasos sonrientes y el aroma dulce del algodón de azúcar, Oaxaca vivió este 30 de abril una jornada mágica en honor a las niñas y niños. Las escuelas de educación básica, las plazas, parques y calles se llenaron de alegría, con música y sonrisas, en una celebración que mezcla la ternura de la infancia, con la riqueza cultural de este estado.
Desde temprana hora, los pequeños asistieron a sus centros educativos vestidos de superhéroes, con peinados y sombreros locos y algunos hasta personajes de cuentos, también pudieron disfrutar de títeres, cuentacuentos, malabares y shows de magia, talleres de pintura, juegos de mesa.
Pero sin duda, lo que más brilló fue la mirada de las y los reyes de la casa, quienes este día disfrutaron de manera diferente, lleno de fantasía, alegría, dulces, refrigerios, sin faltar los juguetes.
Las y los niños recibieron carritos, balones de fútbol y muñecas, a algunos les regalaron consolas de video juegos, celulares, tabletas, computadoras y también mascotas, todo con el propósito de llevar alegría a los más pequeños del hogar.
El Día de la Niña y el Niño en Oaxaca no es solo una fiesta: es un recordatorio de la diversidad, del derecho a la alegría y del poder transformador de la infancia cuando se la acompaña con amor, respeto y juego.


