El Teatro Macedonio Alcalá, joya arquitectónica de Oaxaca, celebra 115 años como epicentro cultural de la región. Inaugurado el 5 de septiembre de 1909 con la ópera Aida, este recinto de cantera verde ha sido escenario de óperas, conciertos, conferencias y momentos clave de la historia mexicana, desde la Época de Oro del cine hasta tomas de protesta de gobernadores. Su diseño, que combina influencias francesas e italianas con una acústica excepcional, lo distingue como un espacio único en México y lo conecta con teatros de talla internacional, como el Colón de Buenos Aires.
A lo largo de su historia, el teatro ha enfrentado etapas de esplendor y abandono, pero su relevancia perdura. En 2004, una restauración monumental liderada por más de 200 trabajadores oaxaqueños revitalizó el edificio, recuperando pinturas originales y modernizando su infraestructura con 130 toneladas de acero y 140 de concreto. Esteban San Juan Maldonado, director del teatro, destaca su acústica y el telón de bocasena, pintado en 1909, como joyas del recinto. Además, el teatro ha recibido el galardón Luna del Auditorio y forma parte de la Red de Teatros de Latinoamérica e Iberoamérica, proyectando la cultura oaxaqueña al mundo.
Sin embargo, el teatro enfrenta retos actuales, como la necesidad de financiamiento para renovar equipos de audio e iluminación y acercar a nuevas generaciones a sus actividades. San Juan enfatiza la importancia de involucrar a niños y jóvenes en la ópera, danza y música, como en la reciente función de Elisa Carrillo, que inspiró a pequeñas bailarinas. La reciente inauguración de un telón que rinde homenaje a figuras oaxaqueñas, desde la época prehispánica hasta la contemporánea, refuerza su papel como símbolo de identidad cultural.

