Miles de familias en Oaxaca incrementaron en 30 por ciento el uso de casas de empeño para enfrentar los gastos del regreso a clases, según datos de prestamistas locales. La adquisición de útiles escolares, uniformes y libros impulsa esta tendencia, especialmente en hogares con menores ingresos. El ciclo escolar 2025-2026, iniciado el 25 de agosto en la mayoría de las escuelas, representa un desafío económico significativo para la población, donde el 51.6 por ciento vive en condiciones de pobreza multidimensional, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Madres solteras, como Dolores, ejemplifican la dificultad de costear los materiales escolares. Con cuatro hijos, dos en universidad y dos en educación básica, ella recicla útiles y ajusta uniformes heredados para mitigar gastos. La Secretaría de Educación Pública (SEP) reporta que más de 835 mil estudiantes de nivel básico regresaron a las aulas, lo que eleva la demanda de recursos económicos. Las familias destinan entre 900 y mil 200 pesos por estudiante, según estimaciones, lo que lleva a más del 80 por ciento de madres autónomas a endeudarse o empeñar pertenencias.
La Sección 22 del SNTE, que sigue un calendario alternativo, organizó un Tianguis Popular para ofrecer útiles a precios accesibles, aunque la medida no alivia del todo la presión económica. La Profeco también anunció una Feria de Regreso a Clases para promover precios justos, pero la falta de ingresos suficientes persiste como obstáculo. En este contexto, las estrategias de austeridad, como la reutilización de materiales, se vuelven comunes entre las familias oaxaqueñas para sortear esta temporada de gastos.

