Por Óscar García
Con la cercanía del Domingo de Ramos, artesanos provenientes de distintas comunidades de la región Mixteca ya se encuentran listos para ofrecer sus tradicionales figuras elaboradas con palma, una práctica que da inicio a las celebraciones de la Semana Santa en Oaxaca.
Desde tempranas horas, hombres y mujeres se instalan en los accesos principales de las iglesias, donde no solo comercializan sus productos, sino que también comienzan a tejer las palmas frente a los fieles. Estas figuras, que van desde cruces hasta representaciones religiosas más elaboradas, forman parte de una tradición profundamente arraigada en la cultura popular.
Los artesanos realizan largos traslados para poder participar en esta fecha. Tal es el caso de Don José Martínez, quien viaja desde Zapotitlán de las Palmas, recorriendo cerca de tres horas para llegar a la ciudad y asegurar un espacio donde ofrecer su trabajo.
Explicó que la expectativa para este año es positiva, ya que el Domingo de Ramos representa una de las jornadas más importantes para su economía. Sin embargo, expresó su preocupación por las condiciones climáticas, ya que el pronóstico de lluvias podría afectar tanto la afluencia de personas como la venta de sus productos.
A pesar de ello, los vendedores mantienen la esperanza de que las condiciones mejoren y permitan una jornada favorable, confiando en que la tradición y la fe de los asistentes impulsen la adquisición de estas piezas artesanales.
El Domingo de Ramos marca el inicio de la Semana Santa y congrega a cientos de creyentes que acuden a bendecir sus palmas, dando continuidad a una costumbre que combina religiosidad, identidad cultural y sustento económico para muchas familias oaxaqueñas.
Entre el aroma fresco de la palma recién cortada y el sonido de las manos tejiendo con destreza, los artesanos transforman simples hojas en símbolos de fe, manteniendo viva una tradición que pasa de generación en generación.


