Las olas no avisaron. El mar de fondo que azotó San Mateo del Mar, en el Istmo de Tehuantepec, no dejó tiempo para mucho: el agua entró directo a las casas de la colonia Cuauhtémoc, avanzó hasta 150 metros tierra adentro y dejó a decenas de familias atrapadas entre el lodo, los escombros mojados y lo que quedó de sus pertenencias.
La imagen que dejó el fenómeno es devastadora. Viviendas inundadas, muebles arrastrados, ropa, utensilios, lo que tomó años juntar, dañado en cuestión de minutos. Para muchas familias de esta comunidad costera del Istmo, el golpe no es solo material: es la economía del día a día la que también quedó frenada. Las actividades laborales están suspendidas para gran parte de los habitantes de la zona, sin que haya todavía una fecha clara de regreso a la normalidad.
San Mateo del Mar es una de las comunidades ikojts más importantes de Oaxaca, asentada sobre una franja de tierra entre el mar y la laguna Superior, lo que la hace especialmente vulnerable a este tipo de fenómenos. No es la primera vez que el mar reclama espacio, pero cada vez el impacto se siente con más fuerza.
Las autoridades de Protección Civil emitieron una alerta y pidieron a la población que no se acerque a la zona de playa. Advierten que las condiciones en el mar seguirán siendo peligrosas durante los próximos días y que el riesgo no ha pasado. El llamado es claro: mantenerse alejados de la orilla hasta nuevo aviso.
Por lo pronto, las familias afectadas enfrentan la tarea de limpiar, recuperar lo que se pueda y esperar a que el mar, por fin, ceda.

