Tras ser cuestionado por la prensa sobre su actuar y sobre la postura de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) del Congreso local, el diputado de Morena, Oliver López García, optó por no fijar una postura directa y anunció que emitirá un comunicado en el que —aseguró— aclarará “todas las situaciones” derivadas de la polémica por una publicación en la que aparece señalando una botella de whisky Buchanan’s + 18 y pidiendo personal para trabajar con él con características de índole físico, sin tomar en cuenta trayectoria, preparación y experiencia.
Durante el intercambio con reporteros, el legislador aprovecho el tiempo y espacio para «fichar» a reporteros, grabando con su celular simultáneamente mientras era entrevistado, además señalo que asumirá cualquier sanción, en caso de que existiera, aunque insistió nuevamente en que no hay denuncia formal en su contra, argumento que ha utilizado para deslindarse no solo de consecuencias legales, sino también de la responsabilidad política y ética que conlleva su investidura.
Al ser interrogado sobre el hecho de que el gobernador Salomón Jara Cruz no comparte su postura ni su actuar, López García reconoció el desacuerdo, pero evitó la autocrítica y, de nueva cuenta, redirigió el señalamiento hacia los medios de comunicación, a quienes acusó de no difundir íntegramente su versión ni sus respuestas.
En un discurso marcado por la ambigüedad y la contradicción, el diputado primero acusó a la prensa de tergiversar la información, y posteriormente agradeció a los medios de comunicación, sin retirar los señalamientos previos, reforzando la percepción de doble moral y de una narrativa que oscila entre el reproche y la conveniencia.
La postura del legislador no solo evade el fondo del debate, sino que reproduce prácticas misóginas, al minimizar el cuestionamiento público, desestimar las críticas y recurrir a una actitud de superioridad frente al escrutinio social, particularmente cuando este proviene de voces ciudadanas y mediáticas.

