En Oaxaca, los fenómenos naturales han impactado un total de 173 hectáreas de cultivos durante los primeros nueve meses del año, según datos de la Dirección General del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (DGSIAP). Esta superficie siniestrada representa una fracción mínima de las 837 mil 217 hectáreas sembradas en modalidades de riego y temporal, tanto en cíclicos como perennes, de las cuales se cosecharon 361 mil 224 hectáreas. Los cultivos más vulnerables han sido el sorgo en grano, el maíz y el frijol, que destacan por su importancia en la producción estatal, aunque el daño se atribuye principalmente a sequías, inundaciones y fuertes vientos.
Sin embargo, el ciclo agrícola actual muestra una mejora significativa respecto al anterior. El maíz en grano, con 86 hectáreas afectadas, lidera la lista de daños, seguido por el sorgo con 55 hectáreas y el frijol con 22.5 hectáreas. A pesar de ello, estos granos mantienen volúmenes sustanciales de siembra y cosecha: el maíz alcanzó 484 mil 297 hectáreas sembradas, con 99 mil 99 cosechadas y una producción de 219 mil 343 toneladas; el sorgo sumó 9 mil 920 hectáreas sembradas, 4 mil 868 cosechadas y 17 mil 613 toneladas; mientras que el frijol registró 29 mil 952 hectáreas sembradas, 5 mil 817 cosechadas y 6 mil 47 toneladas. Esta resiliencia se debe en parte a las lluvias constantes entre mayo y septiembre de 2025, que han mitigado los efectos adversos en comparación con 2024, cuando se reportaron 7 mil 532 hectáreas siniestradas por sequías moderadas en varias regiones.
Por consiguiente, las autoridades estatales y federales enfatizan la necesidad de monitoreo continuo para proteger estos básicos agrícolas, clave en la economía oaxaqueña. Aunque el impacto actual es bajo, los patrones climáticos variables exigen estrategias preventivas para sostener la productividad en un estado donde la agricultura enfrenta desafíos recurrentes por eventos meteorológicos.
