El incremento sostenido en el precio de los combustibles, particularmente del diésel, generó una alerta entre los sectores de transporte y comercio en la capital oaxaqueña durante la jornada de este martes. Transportistas y distribuidores mayoristas señalaron que el costo por litro ya superó los 30 pesos en diversas estaciones de servicio, lo que representó un aumento de más del 30% en comparación con el año anterior. Esta situación impactó de manera directa en la cadena de suministros, obligando a locatarios de zonas estratégicas como la Central de Abastos a ajustar sus precios para solventar los gastos de operación, especialmente en productos de alta demanda como el huevo, cuyo costo por caja ya reflejó incrementos significativos.
Bajo este escenario de presión económica, los trabajadores del volante advirtieron que la estabilidad de los precios de la canasta básica dependió del cumplimiento de los acuerdos federales sobre los topes máximos en los energéticos. Integrantes de la Alianza Mexicana de Organización de Transportistas (AMOTAC) indicaron que, de no respetarse el precio de 28.50 pesos establecido por el Gobierno, resultó inminente un ajuste en las tarifas de los fletes provenientes de estados vecinos como Puebla. Los transportistas enfatizaron que la volatilidad de los insumos dificultó mantener la competitividad, pues aunque intentaron evitar aumentos agresivos para no perder clientela, el margen de ganancia se redujo drásticamente frente al encarecimiento del combustible.
Finalmente, la crisis energética extendió sus efectos hacia el interior del estado, donde gremios como los Transportistas Unidos de Tuxtepec tomaron medidas de emergencia para garantizar su viabilidad financiera. Ante el alza en los costos operativos, el sector anunció la suspensión temporal de descuentos preferenciales para estudiantes y adultos mayores, manteniendo únicamente el beneficio para personas con discapacidad. Esta serie de ajustes en diversos puntos de la entidad subrayó la urgencia de que el pacto federal se vea reflejado en las bombas de despacho, pues de lo contrario, el segundo trimestre del año podría iniciar con una escalada de precios que afectaría directamente el bolsillo de las familias oaxaqueñas.
