Oaxaca de Juárez enfrenta una doble emergencia ambiental y de seguridad que ha movilizado a autoridades estatales y generado inquietud entre la población. Desde la mañana del jueves 19 de febrero de 2026, una capa espesa de humo invadió la capital y municipios aledaños, originada por incendios en pastizales de la región de Valles Centrales. Reportes iniciales apuntan a focos en Tlacolula, Etla y especialmente en Santa María Atzompa, donde la vegetación seca y vientos fuertes aceleraron la propagación del fuego. La Coordinación Estatal de Protección Civil y Gestión de Riesgos (CEPCyGR) desplegó brigadas para contener las llamas y prevenir que alcanzaran áreas residenciales, mientras que la Secretaría de Medio Ambiente, Biodiversidad, Energías y Sostenibilidad confirmó una calidad del aire deficiente en la Zona Metropolitana, atribuida directamente a estas quemas. Ciudadanos expresaron en redes sociales y grupos locales molestias como irritación en vías respiratorias, destacando la vulnerabilidad de grupos como niños y adultos mayores ante exposiciones prolongadas.
En paralelo, la noche del miércoles una explosión en una bodega de pirotecnia en la calle Los Pinos, en la comunidad de San Miguel perteneciente a San Juan Bautista Guelache, agravó la situación al dejar a una persona con quemaduras en el 90% de su cuerpo, quien fue atendida de inmediato sin detalles posteriores sobre su condición. Equipos de respuesta inmediata de la CEPCyGR, junto con servicios de emergencia y la Secretaría de la Defensa Nacional, acordonaron el sitio para manejar el material explosivo y mitigar amenazas adicionales. Aunque no se reportaron más víctimas, el incidente resalta la persistencia de almacenamientos irregulares de pólvora en la región, un problema recurrente que demanda mayor vigilancia.
Estos eventos subrayan desafíos crónicos en Oaxaca durante la temporada seca, como la falta de control en quemas agrícolas y el manejo clandestino de explosivos, que no solo impactan la salud pública sino que exigen estrategias preventivas más robustas. Especialistas enfatizan la importancia de campañas de concientización y sanciones estrictas para evitar repeticiones, mientras las autoridades continúan monitoreando y respondiendo para restaurar la normalidad en la zona afectada.

