La presidenta Claudia Sheinbaum subrayó que el pueblo mexicano optó por un nuevo sistema judicial mediante voto directo para jueces y ministros, una transformación profunda que fortalece el estado de derecho y elimina privilegios. Esta decisión, impulsada en la campaña de 2024 como el «plan C», asegura mayorías legislativas para cambios constitucionales clave. El objetivo radica en garantizar justicia equitativa, sin influyentismo ni corrupción, para ricos y pobres por igual.
Sheinbaum enfatizó la necesidad de consolidar este Poder Judicial con autonomía y transparencia, para que resuelva conforme a la Constitución y las leyes, sin consignas ni presiones externas. La elección popular de magistrados y ministros representa un avance único, que legitima el sistema ante la sociedad y valida su operación independiente. Anteriormente, el influyentismo prevalecía: resoluciones rápidas para amigos o quienes pagaban, mientras casos humildes quedaban rezagados.
En contexto reciente, la Suprema Corte de Justicia de la Nación confirmó sentencias de tribunales colegiados contra reclamos del grupo Salinas, tras revisiones en instancias previas al 2018 y entre 2018 y 2024. Esta resolución, firme y autónoma, ejemplifica el cumplimiento del nuevo marco sin retrocesos a prácticas pasadas. Sheinbaum descartó sanciones a ministros anteriores; en su lugar, priorizó la validación popular del sistema para un México con justicia imparcial.

