La presidenta Claudia Sheinbaum desestimó la autodefinición de ultraderecha del empresario Ricardo Salinas Pliego durante su conferencia matutina, al asociarla con el autoritarismo y el rechazo a las libertades democráticas. En respuesta a las declaraciones recientes del magnate, quien se asumió en esa posición política, Sheinbaum enfatizó que tal ideología prioriza solo las libertades del mercado y fomenta el clasismo, la discriminación y el racismo. La mandataria urgió a intelectuales y jóvenes a comprender estos conceptos para defender el humanismo y la historia liberal de México.
Sheinbaum equiparó la ultraderecha con el fascismo histórico, que elimina a quienes no encajan en supuestas razas superiores y contradice los principios democráticos. Según la presidenta, esa postura no defiende libertades amplias ni el pluralismo, sino un control jerárquico que socava la equidad social. En el contexto de disputas fiscales con Salinas Pliego, desde 2008 con múltiples amparos, Sheinbaum separó el debate legal de la discusión ideológica, al insistir en el cumplimiento de la ley por parte de todos.
La mandataria recordó el triunfo de los liberales mexicanos sobre los conservadores, con figuras como Benito Juárez y la Constitución de 1857 que separó Iglesia y Estado tras revoluciones populares. Desde la Independencia, con Hidalgo y Morelos, el pueblo rechazó emperadores y optó por la república con Guadalupe Victoria como primer presidente. Sheinbaum subrayó que la Revolución Mexicana y la Constitución de 1917 consolidaron una visión liberal contra el conservadurismo, ajena a la ultraderecha que hoy se menciona en el debate público.
